Abundancia
"Había una vez un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro solo mil, a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje."
¿Qué es lo que tengo? ¿Con qué
cuento? Este blog es sobre la abundancia y reconocer lo bueno que ya tengo es la base
de la abundancia.
Para construir algo sólido la
base es lo más importante y muchos queremos construir nuestros sueños pero no tenemos una base sólida para
edificarlos y esto es como tener el sueño de construir mí casa y no tener un
terreno.
Así que este hombre de la
historia lo que hizo fue darles una base donde pudiesen construir.
El que había recibido las cinco mil fue en seguida y negoció con ellas y ganó otras cinco mil. Así mismo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil.
Pero el que había recibido mil fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero (de su señor.) Seguramente pensó: Este dinero no es mío, no se me vaya a perder o me lo vayan a robar, luego con que se lo pago.
No es posible recibir lo que no se da, el flujo crea contraflujo. De hecho Jesús nos enseñó esto: "Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes" Lucas 6:38
Sin embargo pienso: “¿Cómo puedo
darle algo a alguien si yo no tengo?” En mi ciudad es común que en la calle se acercan personas pidiendo limosna y mi respuesta generalmente ¿cuál es? "No tengo amigo" (ni lo
conozco pero ya le digo amigo o en ocasiones hasta hermano).
El asunto es que no tengo mi base (Reconocer lo bueno que ya tengo) clara, por lo tanto, no estoy consciente de que ya poseo todo aquello que pienso que el mundo me niega. Sin embargo, hasta que permita que ese "algo" fluya, jamás me enterare de que ya lo tengo.
Es como una noticia que escuché
acerca de la muerte de una mujer en situación de calle en la ciudad de
Nueva York. En esta ciudad el invierno es muy cruel y tristemente las muertes
de personas en situación de calle durante el temporal es común.
Este fue otro caso de esos, sin embargo, lo particular de este fue que cuando las autoridades recogieron el cuerpo de la mujer, al quitarle su abrigo encontraron cerca de ¡medio millón de dólares ocultos dentro del forro! Esta señora estaba en situación de calle sin necesidad de estarlo y esto literalmente le costó la vida.
Volviendo a la historia: "Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos."
¿Estoy consciente de que Dios, el
universo, la vida me pide cuentas? Y esto no lo digo en un sentido religioso en
donde al fianl me voy a ir al cielo o al infierno, porque ni siquiera tiene que ver con
algo que hago o dejo de hacer, mejor dicho tiene que ver con quien estoy
siendo.
El hecho es que cada vez que creo que el mundo me niega
algo, la realidad es que yo le estoy negando algo al mundo y esto es así
porque en el fondo de mi ser pienso que soy pequeño y no tengo nada que dar.
Y estoy como la señora de la
noticia, no reconozco lo que tengo y por ello a lo que llamo vida es
una cochinada, no me siento conforme con “mi vida” y me pongo a hurgar en la
basura de la vida de otros, cuando dentro de mí hay "medio millón de
dólares". Y así mis queridos es como se pierde la vida.
"El que había recibido las cinco mil monedas llegó con las otras cinco mil. “Señor —dijo—, usted me encargó cinco mil monedas. Mire, he ganado otras cinco mil”. Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!"
Llegó también el que recibió dos mil monedas. “Señor —informó—, usted me encargó dos mil monedas. Mire, he ganado otras dos mil”. Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”
Después llegó el que había recibido solo mil monedas. “Señor —explicó—, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido. Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo”.
Pero su señor le contestó: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses."
Lo que sucedió con estos tres
hombres habla de quienes son ellos. Los dos primeros entendieron que la fuente de toda abundancia no reside afuera de mí, más bien, es parte
de mí. Y al ver lo que tenían en sus manos, actuaron en base a su esencia y
la entregaron al mundo, y no solo lo que tenían,
sino que se entregaron ellos mismos y esto mis queridos es vivir la vida.
Pero el tercero de los hombres no entendió que tanto la abundancia como la escases son estados interiores que se manifiestan en mi realidad, y se enfocó en su entorno y esto provocó que en su mente idealizara y le contara historias acerca de Dios, el universo, el mundo la vida: “La vida es dura, Dios es muy injusto, el universo no me escucha, el mundo es muy cruel” “Todo es culpa de: los políticos, el clima, la pandemia, mi papá, mi mamá” y así mis queridos es como nace una víctima. Y la mentalidad de víctima nos lleva a no reconocer lo bueno que ya tengo.
"Quítenle las mil monedas y dénselas al que tiene las diez mil. Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes”.
¿Has escuchado que el dinero
llama al dinero? Pues esto es real, la
abundancia le llega solamente a quien ya la tiene, y aunque suena injusto,
esto es una ley universal. Jesús nos enseñó esto también: “Porque a todo el que
tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará
hasta lo que tiene.”
Todo lo que hago tiene resultados
y yo soy responsable de ellos, de modo que si los resultados que tengo no son
acordes con los que espero entonces primero necesito mirarme yo y no a los
demás:
·
Yo decidí
creer lo que creí: en el caso de la historia: “mi amo es un hombre duro,
que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido.”
·
Yo decidí
pensar de la manera que pensé: “si lo pierdo, me va a castigar hasta que le
pague”
· Yo decidí
dejarme llevar por las emociones que estos pensamientos provocaron: “Así
que tuve miedo” El miedo es o un motor o un paralizador, depende de mí cuál
será su labor.
·
Yo decidí
dar en base a mi emoción: “cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero”.
Por lo tanto:
·
Yo decidí
el resultado: “aquí tiene lo que es suyo”
· Yo decidí
lo que recibiría: “Quítenle las mil monedas y dénselas al que tiene las
diez mil. Y échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de
dientes”
Es innegable, cada decisión trae
consigo una responsabilidad.
Reconocer lo bueno que ya tengo es la base de la abundancia, sin
embargo es preciso comenzar por reconocer
y aceptar la abundancia externa, reconociendo la plenitud de la vida que me
rodea: El calor del sol sobre mi piel, la belleza de las flores en el
jardín o en la florería, el jugo de una fruta etc.
Reconociendo la abundancia que me
rodea, despierta la abundancia que yace dentro de mí y entonces es solo
cuestión de dejarla fluir.
Algo que puedo hacer es preguntarme
con frecuencia: ¿Qué puedo dar en esta situación? ¿Cómo puedo ayudar a esta
persona? ¿Cómo puedo ser útil en esta situación?

Comentarios
Publicar un comentario