El sonido del silencio
Si tú eres creyente, seguramente
en más de una ocasión has escuchado esta enseñanza de Jesús: “Fíjense en las
aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo,
el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?” “Observen
cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo
que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.” [Mateo 6:26-29]
Es una de las enseñanzas comunes
en las iglesias, ¿cierto? El problema es que constantemente es mal comprendida
y por consecuencia, mal aplicada.
Si me permites quiero hacer una
observación principalmente en dos palabras: “Fijense” y “Observen”.
La enseñanza de Jesús está
centrada en fijar nuestra atención en este caso, en las aves. Si sales a
caminar te aseguro que verás aves. Yo vivo cerca de un parque, y todos los días
veo aves. Pero desgraciadamente, me doy cuenta que la mayor parte del tiempo,
no estoy presente. Físicamente si pero mi mente está en otro lugar, ya sea en
el pasado o en el futuro pero no en ese preciso momento.
Esta distracción provoca que no
fije mi atención en lo real, en el aquí y el ahora. Sin embargo, ayer observé a
las aves y llamó poderosamente mi atención un colibrí, y ella me enseño que las
aves viven en un constante aquí y ahora. No observé preocupación ni ansiedad en
él, simplemente disfrutaba del momento presente…
En la reflexión que titulé: “¿QUÉ SON LOS PENSAMIENTOS?” compartí una
reflexión que hizo Eckhart Tolle al fijar su atención en unos
patos. Pero no quiero caer en enseñarte algo que creo que le corresponde a las
aves enseñarte. Por favor, sal a un parque, siéntate a la sombra de un árbol y fija
tu atención en las aves del lugar. Si tienes el deseo y la oportunidad,
comparte en los comentarios, ¿Qué aprendiste de las aves en ese instante?
La otra palabra que Jesús usó fue
“observa” Observar es más que solo ver, implica, al igual que fijar, poner
atención plena.
Se dice que en una ocasión, el
buda mostró la flor a un grupo de monjes y guardó silencio. La profundidad e
intensidad de ese silencio y la flor fueron la totalidad de la enseñanza del
Buda pero el sermón no se completó hasta que uno de sus más logrados
discípulos: Mahakashyapa, sonrió sutilmente ante el gesto del Buda. Ese fue el inicio
del zen.
El silencio habla, ¿alguna has
escuchado el sonido del silencio? Observar implica callar, cuando observo,
estoy total y completamente receptivo a la esencia de lo observado. Pero de
nuevo, no quiero caer en enseñarte algo que creo que le corresponde a las flores
enseñarte.
¡Que hoy fijes tu atención y
observes que la eternidad está presente en el instante!

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