Generosidad


Cuando escuchas la palabra generosidad ¿Qué se te viene a la mente? probablemente pienses en el concepto de ayudar a otros o probablemente en algún personaje como la madre Teresa de Calcuta o algún otro donador generoso.

Yo te quiero hablar de ELISABETH ELLIOT (1926-2015) nació en Bélgica en 1926, en un hogar de padres misioneros. A los pocos meses de edad, sus padres regresaron a los Estados Unidos a una ciudad llamada Germantown, cerca de Philadelphia, Pennsylvania. Luego vivieron en el Estado de Nueva Jersey hasta que Elizabeth fue a estudiar al Wheaton College.

Mientras estudiaba, tuvo la oportunidad de ir a Ecuador cómo misionera. Ahí conoció a Jim Elliot quien hacía labores como misionero en Ecuador con los Aucas, específicamente con los Indios Quichuas. Algo particular de los quichuas era que en ese entonces eran una tribu muy apartada y cerrada, internada en lo profundo de la selva ecuatorial. Nadie del exterior había logrado algún contacto exitoso con esta tribu, ya que eran un feroz grupo al que nadie había tenido éxito en conocer. El último intento de evangelización databa del año 1600 por parte de un sacerdote español quien fue martirizado. Después de ese evento nadie había vuelto a intentar regresar por temor a la hostilidad de la tribu.

En 1953, Jim y Elisabeth fueron a Ecuador y se casaron en la ciudad de Quito, donde trabajaron juntos. Jim siempre anhelaba tener la oportunidad de entrar al territorio de la tribu, los Aucas. Por lo que él junto a otros cuatro misioneros, idearon un plan: Sobrevolaban la zona y arrojaban comida desde el aire con la esperanza de que la tribu les permitiera entrar en contacto con ellos. Después de un tiempo de hacer esto, lograron entrar al territorio Auca y hacer contacto amistoso con tres miembros de la tribu, sin embargo, los misioneros fueron lanceados hasta morir.

Jim tenía una hija de 10 meses de edad cuando lo asesinaron. ¿Qué hubieses hecho tú en el lugar de Elisabeth? Dejaste la seguridad de un país como Estados Unidos para aventurarte en la selva ecuatorial y ahí recibir la terrible noticia de que mataron a tu esposo, y ahora te quedas sola a cargo de un bebé de 10 meses...

Pues Elizabeth decidió, de una manera increíble, continuar su trabajo con los Indios Quichua. Cuando a través de un milagro notable, pudo conocer a dos mujeres Aucas que vivieron con ella por un año. Siendo ellas la llave de entrada para que Elizabeth fuera a vivir con aquella tribu que había matado a su esposo y cuatro misioneros más.

Permaneció trabajado por dos años con los Aucas, sirviendo a los quichuas, allí conoció a los asesinos de su esposo y en lugar de recriminarles, les sirvió y mostró amor.

Elizabeth falleció en Estados Unidos en el 2015. Ella es conocida cómo una mujer piadosa que entregó su vida al campo misionero.

Sin duda Elizabeth es un ejemplo impresionante de generosidad, pues después de haber perdido tanto, siguió dando. La generosidad es una cualidad que proviene de la esencia misma de mí ser. Sin embargo, el ego usa una falsa generosidad para hacerse notar y alimentarse. Por ello es necesario estar consciente de que lo que llamo generosidad en realidad lo sea, a continuación comparto unas preguntas que son de utilidad para descubrir de donde proceden mis intenciones:

1. ¿Soy agradecido con lo que tengo o siempre me estoy quejando por lo que no tengo? Si yo no estoy agradecido hoy, cuando tenga más, tampoco lo seré.

2. ¿Por qué quiero las cosas que quiero? hacerme esta pregunta me ayudará a evitar identificarme más allá de lo material.

3. ¿Considero al dinero como como un fin o como una herramienta para un fin mayor?

Escucha más reflexiones



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sméagol o Gollum

Súper poder 8: Reconocer cuando me equivoco

V8